Como veo que no es es fin del mundo: Samy contra los invasores, capítulo IV

A los 2 meses

A los 2 meses

Detalle del cuello

Detalle del cuello

Detalle del tronco

Detalle del tronco

5-    Tratamiento:

El protocolo inicial incluye baños antiseborreicos y de sulfuro de cal, collar de amitraz, pipetas de moxidectina y ácidos grasos.

A los 2 meses realizamos un control, y la evolución es muy favorable: la seborrea ha desaparecido, así como el eritema, y el pelo ha crecido bastante. Mantenemos el tratamiento y citamos una nueva revisión 2 meses más tarde.

Pasados 4 meses desde la primera consulta hacemos un nuevo raspado y es negativo.

Aún así, mantenemos los baños, el sulfuro de cal y los ácidos grasos, y revisamos a la paciente cada 2 semanas.

Samy contra los invasores, capítulo III

Plano general

Plano general

1 

4-    Exámenes complementarios:

 

Propusimos diferentes pruebas como raspados cutáneos, cultivos para dermatofitos, citologías, tricogramas y biopsia para llegar a un diagnóstico definitivo.

Comenzamos por hacer dos pruebas: un cultivo para dermatofitos, que resultó ser negativo, y un raspado cutáneo que evidenció la presencia de un gran número de Demodex canis, tanto individuos adultos, como formas inmaduras y huevos. Esto confirmaba el diagnóstico de Demodicosis.

Además, completamos la historia inicial realizando un hemograma y bioquímica sanguíneas –que resultaron normales-, y un test de leishmania y un coprológico que resultaron ser negativos.

A tenor de los resultados de este caso, y sin descartar la posibilidad de algún otro proceso patológico concomitante –como la citada dermatitis atópica- se decidió tratar la Sarna Demodécica como la probable responsable de los actuales síntomas.

Samy contra los invasores, parte II

 

Samy

Samy

3-    Diagnóstico diferencial:

La lista de problemas es una parte fundamental del protocolo diagnóstico. Lo más importante es tratar de encontrar el patrón primario que presenta el animal. Esto puede, en ocasiones, ser complicado por el hecho de coexistir signos clínicos que sugieren la existencia de más de un patrón dermatológico. Además, con el tiempo, un patrón conduce al otro.

En este caso, coexisten dos patrones:

–         Alopécico y descamativo

–         Secundariamente, algo de patrón pruriginoso.

Eritema

Eritema

Alopecia difusa

Alopecia difusa

Detalle de la lesión

Detalle de la lesión

Lesiones en cuello

Lesiones en cuello

Basándonos en esto, nos quedamos con 4 posibles enfermedades:

–         Demodicosis

–         Dermatofitosis (hongos)

–         Dermatitis atópica, que era el diagnóstico inicial

–         Leishmaniosis

Continuará…

Caso clínico de dermatología: Samy contra los invasores.

 

Lesiones en cuello

Lesiones en cuello

Os presentamos a Samy, una Bulldog francesa de 16 meses de edad que se presenta en la clínica para una segunda opinión. Tiene una dermopatía desde hace más de 4 meses que no evoluciona bien. Desde entonces, Samy tiene alopecias multifocales, sobre todo en el lomo, con eritema intenso. Acude a la consulta tras haber sido diagnosticada de padecer una Dermatitis atópica, por otra parte muy frecuente en esta raza.

1-    Anamnesis (así llamamos al interrogatorio al que sometemos a los propietarios, una especie de 3º grado, para conseguir información relevante para el caso):

–         Vive en un piso, en la Comunidad de Madrid

–         Está vacunada y desparasitada correctamente

alopecia en el muslo

alopecia en el muslo

 Samy, lesiones en la cara

Lesiones en tronco

Lesiones en tronco

–         Recibe una dieta con proteína hidrolizada por prescripción veterinaria, para realizar una dieta de eliminación por la supuesta dermatitis atópica

–         No convive con ningún otro animal doméstico

–         NO presenta prurito, esto es, no le pica la piel

–         Sus propietarios no han desarrollado ninguna lesión cutánea

     2- Exploración del animal:

Clínicamente, tiene una buena condición general. Mucosas, ganglios, auscultación cardiopulmonar, etc.

Dermatológicamente, vemos los siguientes signos:

–         Alopecias (calvas) multifocales en lomo, costados, extremidades anteriores y posteriores

–         Eritema (enrojecimiento de la piel) marcado en lomo, cabeza, cuello, cara anterior de las extremidades anteriores y laterales de los muslos

–         Descamación del lomo

Lo más llamativo de la exploración, teniendo en cuenta el diagnóstico previo, es lo que NO hay:

–         No hay prurito (no hay o es muy leve), ya que no se rasca, no se muerde, no se chupa

–         No hay pododermatitis, ni queilitis, ni otitis

–         No hay pápulas, ni pústulas, ni collaretes

–         No hay hiperqueratosis ni hiperpigmentación

 

Continuará…si os gusta, claro 😉

Sarna demodécica o Demodicosis

¿Sabes qué es la sarna demodécida?

El post de hoy está dedicado a una enfermedad muy común en cachorros.

La demodicosis, o sarna demodécida, es una enfermedad parasitaria no contagiosa asociada a una condición genética del individuo de carácter herediatario.

Los Demodex son parásitos habituales en la piel de los mamíferos, existiendo un equilibrio entre parásito y hospedador que se pierde en situaciones de estrés o enfermedad. En estos casos, el desequilibrio inmunológico que se produce favorece la multiplicación activa del parásito y, consecuentemente, la enfermedad: la demodicosis.

El proceso es más frecuente en animales jóvenes, en los que no existe una madurez completa del sistema inmune, y es reconocida también la predisposición racial.

Si bien la detección de la enfermedad es difícil de precisar en el primer episodio, los animales diagnosticados suelen responder bien al tratamiento. Hay animales que resuelven la enfermedad tras 2 meses de terapia mientras que otros pueden llegar a necesitar hasta un año. Una vez se suspende el tratamiento, la evolución es muy variable, existiendo individuos que sufren constantes recidivas, otros que las padecen solo en situaciones de estrés, y otros en los que, tomando las medidas adecuadas, no vuelven a presentarse.

Estad atentos, en los próximos días colgaremos un caso clínico.

La clave es llegar a tiempo…aunque sea por los pelos

Las imágenes hablan por sí solas. Aunque los datos ayudan a ser objetivos, a comparar los hechos. Lara vino con un peso de 1,420 kg. Solo han pasado 3 meses y ya pesa 1,645 kg. El pelo ha vuelto a salir (de hecho, se le pueden poner gomas para el pelo de la cabeza), la descamación ha desaparecido, sus ganglios palpables están de un tamaño normal, está contenta, come bien…ha vuelto a ser ella. Incluso cojea menos, probablemente porque había una artritis inmunomediada y agravaba el dolor producido por sus luxaciones en ambas rótulas.

Ni qué decir tiene que sus analíticas están fenomenal, son casi las de un perro sano, a pesar de que aún tiene que afrontar el final del tratamiento para mantener a raya a ese parásito intracelular que es la Leishmania.

Este es el caso de una paciente enferma de Leishmaniosis que ha acabado muy bien, pero hemos llegado muy justitos. Podría haber acabado fatal. De hecho, el pronóstico inicial era muy malo, no creíamos que pudiera soportar todo el arsenal de fármacos que su dueña le ha tenido que dar mañana y noche, todas esas medicinas que ha tenido que tomar Lara. En esta ocasión hemos ganado, Lara ha ganado, pero podríamos haber evitado este sufrimiento con una simple analítica. Todo habría sido más fácil para Lara y su dueña. Si bien es cierto que el parásito, la maldita Leishmania, ha preferido atacar su piel y anejos en lugar de órganos vitales como el riñón.

Las enseñanzas de este caso son las siguientes:

–         No por estar en zona urbana estamos a salvo de la Leishmaniosis, lo mismo que el ir a una zona de riesgo como una playa y no bajarle a la misma. Si en la zona hay Leishmaniosis, el riesgo existe aunque no bajemos al perro. La solución es usar antiparasitarios adecuados y vacunar.

–         El test anual de Leishmania debe ser un protocolo que no debemos obviar ningún invierno, a menos que nuestro perro ya esté vacunado.

–         Y finalmente, decir que los perros son muy duros, aunque sean pequeños de tamaño. La medicina no es una ciencia exacta, porque Lara no parecía que tuviera muchas probabilidades de vencer, pero ha luchado y ha ganado.

Y nosotros nos alegramos de haberla ayudado.

¿Conocéis más casos de Leishmaniosis? ¿Que hayan acabado tan bien?

Espero que compartáis vuestras experiencias con nosotros.

¿Tengo que sacar a mi perro con casco?

No me gusta escribir historias tristes, pero a veces no hay más remedio que contar lo que pasa. Aunque no nos guste. Pero esta historia, aunque empezó fatal, acabó bien.

Viene en Junio de 2012 una perrita que hacía más de un año que no venía a nuestra clínica. Había ido a vacunar a otro centro más cercano el último año y, aunque comentó que se le caía el pelo, que no comía, no le dieron mucha importancia y le prescribieron  levadura de cerveza, rosa de mosqueta y ácidos grasos. No se le hicieron pruebas. Ninguna.

Eso sí, le habían dado condroprotectores y antiinflamatorios para su luxación rotuliana… Hablo de una perrita de 2 años y de 1.5 kg de peso, que vive en el centro de Alcorcón. Por problemas de salud de la propietaria, apenas sale a la calle ni tiene contacto con otros perros.

Al ver las imágenes, está claro que hay un problema, y muy serio. No solo por el estado general de la perra, sino también porque está triste e inapetente. Todos conocemos a nuestros perros, cómo son, y cómo no son. Lara no era ni la sombra de lo que solía.

En la primera visita vemos una alopecia generalizada, con una descamación brutal, seborrea severa y prurito. Dada la gravedad del proceso, proponemos hacer diferentes pruebas, por lo que la citamos unos días más tarde en ayunas y le hacemos una analítica de sangre completa. Aunque vive en zona urbana y apenas sale, proponemos hacer también un test de Leishmania y nos da positivo. La IFI nos dice que su título es de 1/1280, altísimo (consideramos positivo a partir de 1/160).

Ya no fue necesario hacer las otras pruebas que teníamos previstas, ya teníamos un diagnóstico: LEISHMANIOSIS.

No me voy a extender en el tratamiento, que ha sido muy costoso para la propietaria y algo pesado para Lara, pero sí que quiero hacer hincapié en la medicina preventiva. Un simple análisis de sangre que incluya un test de Leishmania, algo que se debe hacer anualmente a todas nuestras mascotas, habría evitado que Lara llegara tan deteriorada a la clínica.

Debemos desterrar algunos tópicos, como que si el perro es muy pequeño, o apenas baja a la calle, o vive en zona urbana, está a salvo de picaduras de mosquitos.

¿Cómo es posible que aún haya perros en Madrid a los que no se les haga una analítica de Leishmaniosis anual? Debería ser algo tan común como poner la vacuna antirrábica, no es una enfermedad exótica, está a la orden del día.  

Además, ahora disponemos de una vacuna que nos va a ayudar a reducir la incidencia de esta zoonosis.

Mañana, la resolución del caso.

¿Queréis ver las fotos una vez tratada?

Protocolos vacunales modernos en perros

Hablemos de vacunas en perros. Vamos a hablar de cuáles, de cuándo y, sobre todo, del porqué. No soy inmunólogo, pero en la clínica hacemos inmunología continuamente: el sistema inmune, las defensas, intervienen cada vez que viene un paciente enfermo, o le desparasitamos, o le prescribimos un antibiótico, le operamos o, simplemente, le ponemos una vacuna.

Ese gesto que parece tan sencillo lleva detrás muchísimos años de estudio de generaciones de investigadores médicos, biólogos, veterinarios, farmacéuticos. No puede ser realizado alegremente por cualquiera, sin valorar previamente al paciente. Cada caso debe ser tratado individualmente: no hago lo mismo con el perro que tengo delante que con el que se acaba de marchar, y los dos venían a vacunar. Son casos diferentes siempre ( aunque en perros sanos muchas pautas se repitan) y el estado de salud lo valora un médico o un veterinario preparado para tal fin.

Existe la creencia generalizada de que hay que vacunar de todo, todos los años. De hecho, hay veterinarios que en realidad solo son “vacunadores”. Podrían ser auxiliares, porque para pinchar a un perro no hay que estudiar 5 ó 6 años. Hay muchos criadores que lo hacen, así pasa con los perros que venden, que vienen con muchos “premios” los pobrecillos, tanto víricos como parasitarios.

Hace varios años, un estudio demostró que los anticuerpos frente al Parvovirus y al Moquillo caninos duraban entre 2 y 3 años en perros inmunocompetentes (con sus defensas “en forma”), correctamente desparasitados, y sus órganos funcionando correctamente. Desde entonces, nuestros protocolos han cambiado, y preferimos hacer una analítica de sangre anual para valorar el estado de salud de perro y vacunar cada 2 años frente a Parvovirus y Moquillo que seguir vacunando sin más.

Pero esto sería en un perro adulto, que en su etapa de cachorro ha sido vacunado como es debido. ¿Cómo se vacunaría a un perrito en su primer año?

El protocolo actual recomendado para cualquier cachorro, de forma ideal, sería el siguiente:

–          A los 45 días, vacuna frente al Parvovirus y Moquillo canino

–          Con 2 meses de edad, revacunación frente a Parvovirus, Moquillo, Hepatitis y Leptospirosis

–          Dos semanas después, se repite esta última vacuna. Hay razas más predispuestas a padecer Parvovirus y Coronavirus (Rottweiler, Labrador, Golden, Pastor alemán, etc) y en estos casos se recomienda aplicar una dosis más.

–          A los 3 meses de edad, vacuna Antirrábica

–          Dos semanas después, contra la Traqueobronquitis canina

–          A los 6 meses de edad, primera dosis frente a la Leishmaniosis. Esta vacuna se repite dos veces más, con un intervalo de 3 semanas entre vacuna y vacuna.

El protocolo correcto para un perro adulto, después de lo que hemos comentado, sería:

–          Vacuna Antirrábica anual

–          Vacuna Leptospirosis anual (o cada 6 meses si es zona endémica)

–          Vacuna Moquillo, Parvovirus y Hepatitis bianual

–          Vacuna Traqueobronquitis infecciosa anual

–          Vacuna Leishmaniosis anual

Ahora os toca a vosotros. Dudas, preguntas, comentarios, anécdotas (todos los que han comprado un perro las tienen) o debates serán bienvenidos.

¿Por qué ponemos vacunas a nuestros perros?

La respuesta es sencilla: para protegerlos, igual que hacemos con nuestros hijos o con nosotros mismos. Es medicina preventiva, que sale muuuuucho más barato que curar cualquier enfermedad vírica, si es que se puede curar.

Hay vacunas obligatorias y otras voluntarias.

Las obligatorias lo son porque evitan la transmisión de zoonosis, esto es, enfermedes transmisibles a las personas, como por ejemplo la rabia. Las voluntarias, porque protegen frente a enfermedades exclusivas de los perros. Pero siempre digo que si le preguntáramos a un perro frente a qué se quiere vacunar, contestaría sin dudar: parvovirus, moquillo, leishmaniosis (ya existe la vacuna, como muchos de vosotros sabéis) y en último lugar diría que la rabia.

 Por fortuna, se conocen poquísimos casos de perros enfermos de rabia cerca de nuestras fronteras, y proceden del norte de África y sur de Francia. Y hay políticos que quieren quitar la obligatoriedad de la vacunación antirrábica, comunidades autónomas que vacunan cada 2 años…¿sobran o no sobran políticos en España? Quienes, por desgracia, toman las decisiones sanitarias en nuestro país no tienen preparación suficiente para tomarlas, así nos luce el pelo.

No hay que olvidar que en un pequeñísimo porcentaje de perros, igual que sucede en las personas, se pueden producir reacciones vacunales adversas, en la mayor parte de los casos debidas a los excipientes de las vacunas.

Aunque las reacciones pueden ser muy diversas, lo más frecuente es el angioedema de belfos, o lo que es lo mismo, inflamación rápida y evidente de los labios, que se suele extender a los párpados y orejas. Es una de las urgencias veterinarias realmente “urgentes”, y tenemos que tener a mano el teléfono de urgencias de nuestro veterinario o de la clínica de urgencias más cercana. Si se actúa a tiempo, se resuelve bien.

Pero los beneficios son evidentes: todas estas enfermedades son mortales casi siempre, y tenemos las armas para luchar contra ellas. La última vacuna presentada en el mercado es la de la leishmaniosis canina, disponible en España desde Enero de 2012.

Mañana hablaremos de los protocolos vacunales, o sea, de cuándo y cómo se ponen todas estas vacunas.

¿ Por qué soy veterinario ?

Yo tenía 8 años. Vivíamos en Túnez desde hacía 4, por el trabajo de mi padre. Era veterinario, en una época de masificación en las aulas (parecido a lo que pasa ahora, aunque no tanto) y con poca oferta de trabajo. Se enteró de un proyecto de cooperación bilateral con Túnez que ofertaba el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Si ahora los jóvenes son reacios a abandonar el cómodo hogar paterno, imaginaos hace cuarenta y tantos años…como él cumplía los requisitos y no se presentó más gente, le cogieron. Y allá que se fue con su mujer y sus dos hijos pequeños de 4 y 2 años.

Es cierto que era una aventura, porque estaba destinado en Kairouan, ciudad importante, con una mezquita imponente, pero no era la capital. Corría el año 1969 y nos encontrábamos en un país extraño, con un idioma desconocido para nosotros, sin familia, sin amigos…Por las mañanas muy temprano , mi padre nos dejaba  para ir al campo a enseñar a los pastores, ganaderos y agricultores cómo optimizar los cultivos, los rebaños, organizar las cubriciones de las hembras en celo, las desparasitaciónes del ganado, en fin, todas labores de un veterinario especialista en producción animal.

Esa noche, como casi todas, volvió tarde y cansado. Pero era feliz, tenía esa expresión en la cara de haber hecho un buen trabajo, de haber disfrutado hasta la extenuación, de haber cumplido con creces. Nos contó lo que había hecho ese día, lo que tenía que hacer el siguiente, y que antes de acostarse debía preparar el rapport –entonces no había ordenadores- para pasar a limpio todas las notas del día y organizar el trabajo del personal a su cargo.

Ese fue el primer día que pensé en ser veterinario. No podía entender exactamente en qué consistía su trabajo, pero lo que estaba claro era que le encantaba y que era importante para los demás, que les ayudaba, les enseñaba a hacer mejor las cosas; y que era muy respetado y querido. Recuerdo muchas invitaciones a comer cordero con los ganaderos, con quienes teníamos el honor de compartir su comida familiar.

Fue una etapa preciosa que duró varios años, porque después del primer año en Kairouan le ofrecieron formar parte de un proyecto más ambicioso de la FAO (ONU). Debieron valorar su trabajo, y lo que iba a ser una pequeña aventura de uno o dos años se convirtió en 5 años en Túnez, uno en Mauritania, y dos etapas más en Argelia. Le ofrecieron seguir, pero esa es otra historia…

Y volvimos a España. Estuvo reciclándose para estar al mejor nivel posible en perros y gatos y abrió su consultorio, lo que hoy es Centauro veterinarios. Estábamos en el año 1976, y lo que hacía mi padre en aquella época era casi magia. La de los médicos rurales que, sin análisis, ni rayos X, ecógrafos, electrocardiógrafos, eran capaces de curar prácticamente todo, con el mérito añadido de que nuestros pacientes perrunos y gatunos no hablan (tampoco suelen mentir, o quejarse si no les duele).

Una noche, volviendo de la clínica, me contó que había palpado un abdomen y que había diagnosticado que el perro tenía un cuerpo extraño. Le operó y le sacó un calcetín…¿os imagináis cuántas pruebas serían necesarias en una persona antes de meterla en quirófano hoy día?  Mi padre estaba tan feliz de haber resuelto literalmente “con sus manos” un caso tan complicado.

Ese día ya no tuve dudas: sería veterinario.

En memoria del Dr. Pedro Valera Lorenzo (1930-2005), fundador de Centauro Veterinarios.