Lila y Lola

Lola quiere mucho a su perra, a pesar de la guerra que le ha dado de pequeña. Porque Lila, una Weimaraner, es un ser algo inquieto. En realidad tiene inquietudes geológicas. Sí, juega con piedras…y se las traga. Bueno, ya hace mucho que no nos da un susto. Mejor escuchamos cómo nos lo relata Lola.

https://www.youtube.com/watch?v=_h1HqdIQ0aA

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Kenia y Susana

Susana y Alexis -su chico- son unos seres humanos increíbles. Con gente así no sabemos bien dónde está la frontera entre el cliente y el amigo, quizá en el quicio de la puerta de la consulta…incluso dentro de la consulta nos reímos mucho. Ahora tienen a Kenia, que viene hoy, y a Lola, que corre con Susana en CrossMadrid, un club de canicross que Centauro Veterinarios patrocina. Pero nos conocimos con Neska y sus cachorros, ¿ quieres conocer la historia ?

http://www.youtube.com/watch?v=p1_3dLQ0rLg

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Frida, Esther y Raquel

Frida es una simpática Yorky y, a pesar de no ser muy mayor, ha tenido varios problemas de salud. Ahora se encuentra fenomenal, gracias a los cuidados de sus propietarias, Esther y Raquel, pero mejor escuchamos cómo nos lo cuentan ellas en el siguiente video.

http://www.youtube.com/watch?v=0fzzTnSxQbY

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Braguitas, calcetines y…Golfo: el postoperatorio

Esta es la secuencia desde que está con el tubo endotraqueal, encima de la colchoneta, en el quirófano, hasta que le subimos a recuperación 5 minutos después.

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La cirugía ha acabado apenas hace 15 minutos y ya está despierto.

Y al día siguiente, le veíamos así…

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Con ganas de beber y comer, pero solo le ofrecimos suero…por el cateter que pusimos en su vena. Cuando salió a la calle, vió una piedra y un kleenex y los cogío. Suerte que estaba Ana, su dueña, para quitárselos de la boca.

A las 48 horas se encuentra bien, y tolera el agua, está contento. Un día después, está comiendo dieta blanda y al siguiente, pienso compuesto. Parece que se va a recuperar sin problemas pero…¿ habrá aprendido algo de esta aventura ? Esperemos que no siga con su carrera de mago.

Braguitas, calcetines y…Golfo: la cirugía (¡Ojo! Imágenes explícitas)

Tuvimos que operarle de urgencia y realizar una enterotomía en el yeyuno, ya que presentaba un cuadro obstructivo.

Podéis ver, paso a paso, cómo hacemos la incisión -previamente hemos colocado 2 suturas para posicionar y facilitar la extracción del cuerpo extraño y la reparación del intestino- y sacamos el calcetín.

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Suturamos el intestino con una técnica invaginante.

Consiste en pasar el hilo de sutura de forma que la mucosa del intestino quede hacia dentro, y la capa externa, la serosa, hacia fuera, para que sea impermeable.

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Pusimos epiplon para proteger la sutura. Un par de puntos son suficientes en este caso. Así queda cubierta la sutura, se facilita la cicatrización, y se evitan adherencias a otros órganos.

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Braguitas, calcetines y…Golfo: el caso clínico

Esta es la historia de Golfo, un cachorro de Gos d´atura de 8 meses, un mago, un prestidigitador que hace desaparecer de su casa todos los calcetines y braguitas que tiene a su alcance. Y los que no, los busca…

Os enseño las fotos de su primera visita a la clínica, apenas una bolita de pelo negro.

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Golfo guardaba los calcetines secretamente dentro de su estómago y su intestino porque había descubierto que era un escondite genial. Esto hubiese sido, incluso, divertido si no fuera porque casi le cuesta la vida.

Hace 5 días apareció en la consulta porque venía con un cuadro agudo de vómitos. Tras lo que llamamos anamnesis -que es como un interrogatorio exhaustivo a su propietaria- su mamá humana, Ana, un poco harta de la conducta traviesa de Golfo, nos confesó que el día anterior había vomitado una braguita.

En otras ocasiones su familia había visto salir por su culete diferentes tipos de calcetines, de todos los colores: rojos, rosas, los azules o blancos del cole de los niños…limpios o usados, aunque mostrando una clara preferencia por estos últimos. Este era el destino de los calcetines, salir por la puerta trasera.

Pero también tenía la capacidad de vomitar. Por esta vía, la oral, había ingerido y expulsado una variada selección de lencería femenina. Debía considerar que no merecía el mismo final que los calcetines.

Pero ayer el destino quiso que un calcetín no siguiera su ruta habitual, la que va de la boca al estómago, luego al intestino delgado, el grueso y, finalmente, el ano. En los días previos las radiografías no revelaban una obstrucción, y el tratamiento médico y la fluidoterapia mejoraron su estado pero no resolvían su gastroenteritis.

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Ante la propuesta de una laparotomía exploratoria (abrir el abdomen para ver qué está pasando) que podía ser “en blanco”, esto es, abrir, no ver nada, y cerrar, los propietarios prefirieron hacer una gastroscopia. No había nada. Pero Golfo seguía mal. Incluso peor que el día anterior. Y le operamos. Estas son las imágenes de la localización de la obstrucción.

 

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La clave es llegar a tiempo…aunque sea por los pelos

Las imágenes hablan por sí solas. Aunque los datos ayudan a ser objetivos, a comparar los hechos. Lara vino con un peso de 1,420 kg. Solo han pasado 3 meses y ya pesa 1,645 kg. El pelo ha vuelto a salir (de hecho, se le pueden poner gomas para el pelo de la cabeza), la descamación ha desaparecido, sus ganglios palpables están de un tamaño normal, está contenta, come bien…ha vuelto a ser ella. Incluso cojea menos, probablemente porque había una artritis inmunomediada y agravaba el dolor producido por sus luxaciones en ambas rótulas.

Ni qué decir tiene que sus analíticas están fenomenal, son casi las de un perro sano, a pesar de que aún tiene que afrontar el final del tratamiento para mantener a raya a ese parásito intracelular que es la Leishmania.

Este es el caso de una paciente enferma de Leishmaniosis que ha acabado muy bien, pero hemos llegado muy justitos. Podría haber acabado fatal. De hecho, el pronóstico inicial era muy malo, no creíamos que pudiera soportar todo el arsenal de fármacos que su dueña le ha tenido que dar mañana y noche, todas esas medicinas que ha tenido que tomar Lara. En esta ocasión hemos ganado, Lara ha ganado, pero podríamos haber evitado este sufrimiento con una simple analítica. Todo habría sido más fácil para Lara y su dueña. Si bien es cierto que el parásito, la maldita Leishmania, ha preferido atacar su piel y anejos en lugar de órganos vitales como el riñón.

Las enseñanzas de este caso son las siguientes:

–         No por estar en zona urbana estamos a salvo de la Leishmaniosis, lo mismo que el ir a una zona de riesgo como una playa y no bajarle a la misma. Si en la zona hay Leishmaniosis, el riesgo existe aunque no bajemos al perro. La solución es usar antiparasitarios adecuados y vacunar.

–         El test anual de Leishmania debe ser un protocolo que no debemos obviar ningún invierno, a menos que nuestro perro ya esté vacunado.

–         Y finalmente, decir que los perros son muy duros, aunque sean pequeños de tamaño. La medicina no es una ciencia exacta, porque Lara no parecía que tuviera muchas probabilidades de vencer, pero ha luchado y ha ganado.

Y nosotros nos alegramos de haberla ayudado.

¿Conocéis más casos de Leishmaniosis? ¿Que hayan acabado tan bien?

Espero que compartáis vuestras experiencias con nosotros.

Protocolos vacunales modernos en perros

Hablemos de vacunas en perros. Vamos a hablar de cuáles, de cuándo y, sobre todo, del porqué. No soy inmunólogo, pero en la clínica hacemos inmunología continuamente: el sistema inmune, las defensas, intervienen cada vez que viene un paciente enfermo, o le desparasitamos, o le prescribimos un antibiótico, le operamos o, simplemente, le ponemos una vacuna.

Ese gesto que parece tan sencillo lleva detrás muchísimos años de estudio de generaciones de investigadores médicos, biólogos, veterinarios, farmacéuticos. No puede ser realizado alegremente por cualquiera, sin valorar previamente al paciente. Cada caso debe ser tratado individualmente: no hago lo mismo con el perro que tengo delante que con el que se acaba de marchar, y los dos venían a vacunar. Son casos diferentes siempre ( aunque en perros sanos muchas pautas se repitan) y el estado de salud lo valora un médico o un veterinario preparado para tal fin.

Existe la creencia generalizada de que hay que vacunar de todo, todos los años. De hecho, hay veterinarios que en realidad solo son “vacunadores”. Podrían ser auxiliares, porque para pinchar a un perro no hay que estudiar 5 ó 6 años. Hay muchos criadores que lo hacen, así pasa con los perros que venden, que vienen con muchos “premios” los pobrecillos, tanto víricos como parasitarios.

Hace varios años, un estudio demostró que los anticuerpos frente al Parvovirus y al Moquillo caninos duraban entre 2 y 3 años en perros inmunocompetentes (con sus defensas “en forma”), correctamente desparasitados, y sus órganos funcionando correctamente. Desde entonces, nuestros protocolos han cambiado, y preferimos hacer una analítica de sangre anual para valorar el estado de salud de perro y vacunar cada 2 años frente a Parvovirus y Moquillo que seguir vacunando sin más.

Pero esto sería en un perro adulto, que en su etapa de cachorro ha sido vacunado como es debido. ¿Cómo se vacunaría a un perrito en su primer año?

El protocolo actual recomendado para cualquier cachorro, de forma ideal, sería el siguiente:

–          A los 45 días, vacuna frente al Parvovirus y Moquillo canino

–          Con 2 meses de edad, revacunación frente a Parvovirus, Moquillo, Hepatitis y Leptospirosis

–          Dos semanas después, se repite esta última vacuna. Hay razas más predispuestas a padecer Parvovirus y Coronavirus (Rottweiler, Labrador, Golden, Pastor alemán, etc) y en estos casos se recomienda aplicar una dosis más.

–          A los 3 meses de edad, vacuna Antirrábica

–          Dos semanas después, contra la Traqueobronquitis canina

–          A los 6 meses de edad, primera dosis frente a la Leishmaniosis. Esta vacuna se repite dos veces más, con un intervalo de 3 semanas entre vacuna y vacuna.

El protocolo correcto para un perro adulto, después de lo que hemos comentado, sería:

–          Vacuna Antirrábica anual

–          Vacuna Leptospirosis anual (o cada 6 meses si es zona endémica)

–          Vacuna Moquillo, Parvovirus y Hepatitis bianual

–          Vacuna Traqueobronquitis infecciosa anual

–          Vacuna Leishmaniosis anual

Ahora os toca a vosotros. Dudas, preguntas, comentarios, anécdotas (todos los que han comprado un perro las tienen) o debates serán bienvenidos.

Se acabo la cirugia

-¡Mayteeeeeeeeeeeeee! No me oye. Voy a subir, quédate con ella.

-Ok

-Mayte, ya hemos acabado. Uy, perdón, no te había visto Gema. Que ya hemos acabado Mayte, todo bien.

-Voy para abajo ¿te importa atender a Gema?

-No, qué va. Corre. Hola Gema, es que acabamos de esterilizar a Dolsa.

-La famosa perra del blog ¿no? Me leo todas sus correrías, está hecha un bicho.

-Bueno, en realidad la mitad se las inventa Miguel Ángel. Son casos reales, pero de otros perros.

-Ah, ya decía yo que todo eso no le podía pasar al mismo perro en tan poco tiempo. Se te quitarían las ganas de tener uno, jajajaja-

-¿Qué necesitas?

Mientras tanto, abajo en el quirófano…

 

-Dolsa, ya estoy aquí.

-Aquí la tengo, con su mantita, todavía le falta un poco para que le quitemos el tubo. ¿Quieres quedarte con ella?

-Sí ¿está bien?

-La acabamos de bajar, todo ha ido fenomenal pero, eso sí, estaba a puntito de tener el celo.

-Menos mal, ya la empezaba yo a notar algo rara, igual era por eso.

-Cuidado, parece que quiere deglutir, quítale el tubo, ya lo he desinflado.

-Sí, eso es, ya está. Dolsa, Dolsa, ya está aquí mami.

-Auuuuuuuuuuauauauauaua, auuuuuuuuuuuuuauauauauaua

-Pobrecita, está soñando, se está despertando pero todavía tiene la borrachera, si fuera una persona estaría diciendo tonterías. Ha salido cantarina.

-Sería el momento de preguntarle cosas, secretos inconfesables, para que confesara.

-Qué bien Mayte, me alegra que tengas ganas de bromas, lo habrás pasado mal arriba.

-Bueno, me he entretenido revisando los pedidos, han venido clientes a comprar.

-Y el teléfono ha sonado varias veces…mejor, así se te ha pasado pronto.

-De todas formas, habéis tardado poco.

-Se lo decía a Conchita, como la perrita está delgada y fuerte, todo es más fácil. Bueno, me la subo en brazos y la dejamos arriba con la calefacción.

-Muchas gracias, ya me dirás lo que os debo.

-Anda ya, a estas alturas, qué cosas dices…

-Que sí, que yo sé los gastos que supone esto: la premedicación, la anestesia, los tubos, los sueros, las suturas, el material, vuestro tiempo vale, pero el resto…

-Será pesada la tía. Pregúntale a Conchita, a ver qué te dice.

-Conchita, que me digas qué os debo.

-Pero ¿tú estás tonta? Si Dolsa es como si fuera mía. Además, la elegí yo, así que no hay nada que hablar.

-Bueno, pues muchas gracias.

-Luego te acerco en coche a casa para que no ande.

-No hace falta, está muy cerca y Dolsa está bien, puede andar.

-Pero como es tan fuerte, no me fío, a ver si va a ir dando brincos. Mírala, ya está de pie y la acabamos de desentubar. Lo que yo digo…

-Bruta es un rato, a ver si conseguimos meterla en el coche sin que dé un salto.

-Ponle ya el collar isabelino, un 25 diría yo. El nº 20 le va a estar algo justo.

-Le pruebo un 20 primero…tienes razón, la punta del morro sale un poco, no me fío. Le pongo el 25.

-Tráetela esta tarde si quieres.

-No, la dejo en casa tranquila, la traigo mañana.

 

En el quirófano

-Cuando tú me digas Conchita, no empiezo hasta que esté en plano anestésico.

-A ver, satura bien de oxígeno, electro normal, CO2 en rango, presión bien…puedes empezar.

-Allá voy. Hago la primera incisión, mmm…qué bien.

-Todo bien, ventila ella sola, no le duele. Dime qué ves.

-Da gusto con las perritas que están bien de peso. Menuda musculatura abdominal tiene la tía, fuerte como un roble.

-Luego sutúrala bien, no me fío de esta, es muy burra, seguro que se pone a saltar en dos o tres días.

-Tranquila, ya sabes que con las capas que damos no hay problema. Bueno, le daremos una extra para reforzar. Fíjate, ni gota de grasa en el abdomen, todo se maneja estupendamente. Aquí está el ovario izquierdo.

-¿Y?
-Pues que está algo activo, yo creo que estaba a punto de tener el celo. Hemos hecho bien, si no lo hacemos ya hubiéramos tenido que esperar 3 ó 4 meses.

-¿Y el derecho?

-El derecho está tranquilo, ahora voy a por él. Ligo el pedículo ovárico y corto por encima. Ya está. Voy al derecho.

-¿Todo normal?

-Sí, por aquí sin novedad, y veo que ventila ella sola. Todo bien ¿no?

-Sí, acaba pronto, Mayte estará de los nervios.

-Ya sabes que aquí no hay que correr. Vamos fenomenal de tiempo, solo me queda ligar el cuello uterino y luego a cerrar. No hay prisa.

-Ya, si no quiero meterte prisa, es que estoy pensando en Mayte…

-Estupendo, ya está todo. Qué fácil ha sido. Pásame la sutura para el peritoneo y la aponeurosis interna.

-Toma.

-Gracias. Patrón continuo, luego uno de reinversión, a continuación el subcutáneo y para acabar la piel.

-¿Cuánto tiempo llevamos Miguel Ángel?

-Yo no llevo reloj, míralo tú.

-Qué despiste…20 minutos. ¿Qué te falta?

-El subcutáneo y la piel. En 5 minutos acabamos.

-Llamo a Mayte.

-No, espera a que terminemos y la bajemos. Aunque ya esté casi hecho, prefiero que no la vea encima de la mesa.

-Qué rica es la perrita ¿verdad?

-Riquísima, y muy lista. En cuanto llega a la clínica Mayte le pone una mantita en el mismo sitio siempre y se tumba allí. Hasta que alguien le dice algo, claro, y se levanta para que la mimen.

-No sé si nos va a querer después de esto.

-Que sí mujer, qué cosas tienes, ya sabes que Dolsa no sabe lo que le hemos hecho. Estará más parada con el collar isabelino, pero nos querrá igual o más. Ya he acabado, avisa a Mayte.

-Espera que te ayude a bajarla ¡Mayteeeeeeee!