En Manhattan, NYC

-Mayte, como te decía, hay cosas más alucinantes aún.

-Cuenta, cuenta.

-Bueno, además de que la gente respeta los parques…

-¿Qué quieres decir?

-Lo que quiero decir es que, si acaban de plantar el césped, o lo acaban de segar, ponen un cartel de “prohibido pisar” y a NADIE se le ocurre poner el pie en esa zona.

-Imagínate aquí, da igual lo que pongan en los carteles.

-Sí, Mayte, la gente es muy guarra, hay de todo en el césped.

-Y ¿qué más?

-Pues paseando vi una tienda de chuches para mascotas.

-¿Cómo? Te refieres a una pajarería ¿no?

-No, no, me refiero a una tienda de chuches. Las compras al peso, como en los cines. Para perros y gatos. Tienen de todo lo que te puedas imaginar, y también lo que no.

-¡Qué pasada!

-Y también había una tienda de animales…pero ¡qué tienda! Camas alucinantes, cochecitos de bebé para perros, para llevarlos cuando son viejecitos o muy cachorritos, edredones superchulos, todo tipo de juguetes para perros y gatos, había unos educativos que tenían muy buena pinta.

-De esos tenemos en la clínica, hemos traído unos para gatos que están fenomenal. Hay uno que es como un laberinto.

-No entiendo, Mayte.

-Sí, es un laberinto donde pones la comida y hay agujeros para que el gato meta la pata y empuje las bolas de pienso.

-O sea, que si no se lo curra, no come.

-Jajaja, sí, así es, pero te aseguro que se las ingenian para comer. Así se entretienen y comen menos. Son juegos “intelectuales”, ideales para gatos caseros y que juegan poco.

-Deben ser parecidos, pero no veas qué bonito estaba todo puesto. Pero me falta lo mejor.

-Tú dirás, estoy flipando.

-Una guardería para gatos.

-¿Cómooooo?

-Lo que oyes. Una guardería para gatos.

En el pipican

-¡Mira Dolsa! Ahí está Lucas

-Grrrrrrr

-Quieta. Siéntate…¡te he dicho que te sientes!

Qué cabezota es, cuando ve a un perro no oye, no hace caso.

-Buenos días Laura, ¿qué tal vas con Lucas?

-Hola Mayte. Pues bastante bien, la verdad. Ya tiene 5 meses y prácticamente lo hace todo en la calle. Algún pis en casa, pero lo cierto es que si lo hace es porque le he bajado demasiado pronto por la noche y no aguanta hasta la mañana. Las cacas siempre en la calle.

-¿Cuántas veces le bajas? Yo la estoy bajando 5 veces todos los días, a veces 6.

-Ahora mismo le bajo 4 veces entre semana. El paseo de la noche es el más largo, por la mañana voy con prisa, a mediodía lo baja mi madre, y le bajo nada más volver del trabajo, estoy una hora o así con él jugando después de hacer sus cosas, y antes de acostarme, otra vez. Ya veremos cuando venga el frío de verdad, me va a apetecer poco, con lo bien que se estaba en veranito…

-Pues nada, te abrigas y ya está. Yo también soy un poco friolera, pero me pongo en su lugar y tampoco me aguantaría si tuviera que hacer pis solo 3 veces al día, jajajaja.

-Cierra la puerta del pipican, porfa.

-¿Qué puerta?

-Es broma Mayte. Es que en Manhattan, cuando estuve con mi novio el año pasado, me llamó mucho la atención lo bien que estaban los pipicanes. Además de tener grava -y muy limpia, por cierto- en lugar de arena, tienen una valla muy alta para que ningún perro pueda salir saltando. A la entrada, hay una puerta doble de seguridad.

-No entiendo, Laura.

-Sí, que primero hay una puerta con cerrojo. A continuación, un pequeño hall, y luego, otra puerta con cerrojo para entrar al pipican propiamente dicho. Así, si alguien se despista y deja abierta o mal cerrada una puerta, queda otra.

-Mmmm…me parece que todavía estamos a años luz de eso.

-Y te diré aún más, como dicen Hernández y Fernández. Dentro de muchos de los pipicanes, además de la zona de juegos (no veas cómo juegan y se lo pasan los perros allí) hay una zona de guardería. Hay un encargado para dejarles el perro jugando allí hasta que acabas de trabajar o de hacer las compras. Está genial.

-Cuéntame más cosas de Nueva York, por favor, que estoy alucinando.

 

-Lo que te voy a contar ahora no te lo vas a creer…

 

 

 

Pedro

Empieza el paseo con Dolsa

-¡Hola Mayte! No sabía que tenías perro.

-No, es una perrita.

-¿Cómo se llama?

-Dolsa, quiere decir dulce.

-Pues parece muy simpática.

-Dile que se siente, dile «sit» con voz autoritaria.

-¡ Sit ! Vaya, se ha sentado. Qué graciosa es, mira qué orejas tiene, jajajaja.

-Sí, pero cuidado con el pan, que ha visto tu bolsa.

-Bueno, te dejo que voy con prisa.

-Pero si es Domingo ¿ dónde vas con tanta urgencia ?

-He quedado con un amigo para jugar a un videojuego, es una competición por Internet…

-¡Vaya rollo! Pedro, estás todo el día colgado del ordenador, por eso estás tan blanducho. Sería mucho más divertido que tuvieras un perro, así nos iríamos a jugar con ellos a los parques.

-Mmmm…lo pensaré, de verdad, aún recuerdo a Tron…pero era muy pequeño y no viví nada de su educación. De hecho, creo que no estaba muy bien educado. No paraba de ladrar cuando comíamos hasta que mi padre le daba un trozo de pan, también se hacía pis en las cortinas… No me acuerdo de muchas cosas, pero sí que recuerdo que jugábamos mucho, aunque algunas veces me mordía cuando le tiraba del rabo.

-Desde luego, qué paciencia tienen los perros con los niños, hay cada uno…

-Bueno Mayte, te dejo, no quiero llegar tarde. Me pensaré lo del perro, en serio. Me apetece, y además tengo que ponerme en forma, estoy hecho un frikypetardo, todo el día sentado delante del ordenata.

-¡ Qué va ! No exageres, pero te vendrá bien airearte. Pero ¡Dolsaaaaaaaaaa! Mira dónde se ha hecho caca. En tus zapatos, lo siento.

-No pasa nada, no te preocupes, es muy pequeña, ha sido sin querer.

-Lo malo es que no sé si regañarla o premiarla, estoy enseñándola a hacer sus cosas en la calle.

-No le digas nada, habrá sido sin querer. ¿Tienes un kleenex?

-Toma, perdóname, lo siento. Mételo en esta bolsa…gracias.

-Bueno, me voy antes de que haga más cosas.

-Ciao Pedro.

Vamos hacia el pipican, a ver si tenemos suerte y hace más cositas.

Otra vez en la calle

Domingo 9 de Octubre, 12 de la mañana

 Salimos del portal y ¡zas! Ya se ha metido algo en la boca. Mañana tengo que coger un bozal en la clínica (tengo que hacer una lista de las cosas que tengo que coger en la clínica) para corregir esto. Cada vez que coja algo del suelo, le pongo el bozal y le diré ¡no, bozal! Se lo dejo 5 minutos, se lo quito, y hasta la siguiente vez que coja algo. Así, llegará un momento que relacionará el bozal y el no con que no me gusta que coja cosas del suelo.

¿Qué era?  Una servilleta manchada de qué se yo…no quiero ni pensarlo. Desde luego, mira que hay gente cochina, hay de todo por el suelo. Lo mismo pasa con las cacas, que hay siempre algún maleducado que no las recoge, y pagamos justos por pecadores. Que si la gente de los perros son unos guarros, que si la acera está llena de cacas…la verdad es que es asqueroso que no las recojan.

 También te digo que en los parques hay botellas, vasos, plásticos, de todo, y casi nadie se queja de eso, es más fácil ir a por los dueños de perros que abroncar a chavales borrachos y en pandilla. En fin, lo que está mal, está mal, pero que a mí no me digan nada, que voy siempre con varias bolsas por si acaso…

Lo hago porque recuerdo que a un cliente le pusieron una multa por no recoger las de su perro. Pero es que Blacky tenía diarrea y ya había usado la única bolsa que su papi llevaba encima. Se subía a su casa a coger más bolsas para recoger lo que no había podido -todo el mundo sabe lo difícil que es recoger “eso” si es diarrea – cuando, de repente, de un coche de policía “de incógnito” salieron dos agentes y le multaron. Vino a la clínica, lo contó y nos quedamos alucinados, porque este señor es muy responsable. ¡300 Euros de multa! Por suerte, recurrió y se la quitaron, porque el perro estaba malo de verdad. Con la factura y el informe que le hicimos no tuvo problemas.

Vamos a ver a quién nos encontramos.

-¡Hola Pedro!

Saliendo a la calle

Sigue siendo Domingo 9 de Octubre (se hace largo ¿eh?)

 Está claro que si quiero acostumbrarla a que haga sus cosas, cuantas más veces la saque y acierte, más fácil será que lo aprenda. Hoy hace un poco de aire y frío, pero no llueve y tengo todo el día por delante para disfrutarlo con ella.

A ver, a ver, creo que tengo todo: la correa, las bolsas para recoger las heces (ojalá las estrene), las vitaminas…solo falta que le ponga el collar.

-Dolsa, sit. Muy bien, ya lo sabes.

Se levanta. Pues hasta que no se siente, no se lo pongo.

-Dolsa, sit. Muy bien, ahora te pongo tu collar y nos vamos a la calle.

Para que digan que esto no es sano. Tener un perro, además de divertido, es sano. Y barato, porque combina hobby y deporte, y recibes cariño. Eso ningún hobby o deporte te lo da.

Te obliga a salir por lo menos 3 veces a la calle y pasear un rato largo. Para la gente mayor o los que tienen un trabajo sedentario es ideal, porque te obliga a salir de casa, andar, que te dé el sol. Te encuentras a otras personas con perro y hace amigos. Y si tienes ganas, pues corres y te pones en forma, ellos no se van a cansar antes que nosotros. Tengo una amiga que compite en cani-cross y se lo pasa bomba con su perra.

Cuando tienes un cachorro, lo mínimo es hacerlo 4 ó 5 veces, para que jueguen y se acostumbren a hacer sus cositas. Es muy importante que la primera y la última vez que salgan sea muy temprano y lo más tarde posible antes de acostarte, para evitar el pipí nocturno.

Siempre decimos que la primera salida de la mañana sea recién levantados, nos ponemos lo que sea y ¡a la calle! Para que haga su primer pipí. Luego volvemos a casa, desayunamos y le damos el desayuno y ¡a la calle otra vez! Para un paseo largo y juegos después de que haga sus cosas. Luego, al mediodía, el tiempo que tengamos, y después de que coma. De forma ideal, otro paseo por la tarde. Cenamos, cena la perrita, y a la calle un paseo largo. Y antes de acostarnos, paseo para último pipí.

Me parece que he contado 6 paseos. Bueno esto es lo ideal, es mi meta. Cuanto antes aprenda esto, antes podré enseñarle más cosas.

No se ha hecho pis en el ascensor ni en el portal, vamos bien.

Dolsa se ha hecho pis en casa

No han pasado ni 2 horas y se ha hecho pis. Claro, con lo que ha jugado y tirado en la calle, y lo que ha bebido luego en casa, no me extraña. A ver si aguanta hasta que la saque después de su comida. Lo primero es recoger el pis sin que ella lo vea, no hay que darle importancia al tema, que vea que “eso no puntúa”. Si se da cuenta que hay reacciones, tanto positivas como negativas al hecho, puede utilizarlo para llamar la atención, así que voy a encerrarla un momentito en la cocina y lo recojo, que la fregona está en el baño.

¿Será posible? Ha mordido la bolsa del pan, es un terremoto esta Dolsa.

Lo que no sé es si la voy a sacar antes o después de que comamos nosotros. Por un lado, prefiero dejarlo hecho para no tener que sacarla después de comer, no sé si me va a apetecer luego. Por otro, mejor que nos vea comer a nosotros, que vea que no le damos de nuestra comida nada de nada (tendré que recordárselo a todos en casa, por si acaso, no sea que a alguien le dé pena), luego le doy su ración de pienso y me la bajo corriendo, en cuanto que beba un poquito, para ver si acierta con el pis y la caca en la calle, en lugar del portal y de la casa.

¡Ah! Y me llevo las vitaminas que me han dado, que parece que le gustan mucho, como premio si hace algo fuera.

La verdad es que es preciosa. Debía ser una bolita de pelo cuando nació, me hubiera gustado tenerla cuando era un poco más pequeña, pero casi mejor así. Con 3 meses y dos vacunas puestas ya la puedo sacar a la calle e intentar enseñarle los hábitos higiénicos. Si hubiera venido antes me hubiera llenado la casa de “minas” hasta que la hubiera podido sacar. Mejor así, sí, seguro.

¿Sabes qué? Que es Domingo y me la bajo otra vez.

Enseñándola a jugar

¡Qué bien! No había visto que me han traído un Kong, estaba en la bolsa con todas las otras cosas.

Y así, cuando me tenga que ir y dejarla sola…Pues es fácil: le doy el juguete (a cada juguete hay que ponerle un nombre, son capaces de recordar muchísimas cosas por su nombre) para que juegue y yo me voy tan tranquila. Espero que funcione…

Porque una de las peores cosas que pueden pasar es que tenga ansiedad por separación. Esto es un problema que consiste en que el perro cree que le abandonas, y lo expresa de varias formas posibles: ladrando, aullando, orinando, defecando, destrozando muebles, o una combinación de varias de ellas, vamos, un desastre.

Y no quiero que esto ocurra. Así que lo que haré es lo que he escuchado mil veces. Cuando me vaya y se quede sola, además de dejarle su juguete, no me despediré de ella para no darle importancia al hecho de irme, y cuando vuelva, si la veo muy excitada saltando y llorando, no la haré caso hasta que se tranquilice y se tumbe. Entonces será cuando interactuaré con ella y la querré como siempre. Tengo que acostumbrarme a hacerlo desde ya, aunque me apetezca achucharla antes de irme…

Vamos a desayunar entonces. ¿Dónde se ha metido, que no la oigo?

Uyyyyyyyy, ¡qué jodía! Mordiendo el cargador del móvil…pues empezamos bien el Domingo. No puede tener hambre, si ha comido como una lima. Y me está pidiendo una galleta. Ni hablar.

¡Sit! Mira, se sienta, se lo he dicho dos veces y ya lo sabe hacer.

Vamos a ver si se tumba. Voy a coger una chuche de perros que me ha traído mi hermana y, desde la posición de sentada, se lo meto entre las patas delanteras, para que agache la cabeza…casi, casi, ¡Ay, qué mordisco! Pero no me ha quitado la chuche, jejejeje. Segundo intento, jajajaja, va reculando, y se levanta. Pero yo no cedo ¡sit Dolsa! ¡Muy bien!

¡Tumba! Vamos, vamos, agacha la cabeza, vamos ¡Tachán! Prueba superada, el primer día ya se sienta y se tumba. Esta tía va a acabar hablando, como que me llamo Mayte.

Voy a dejarle su juguete con unas bolas de pienso dentro, a ver si me deja desayunar y, de paso, lo relaciona con un momento agradable.

Ya en casa…

 Pues mejor que peor, ha hecho sus necesidades. Lo importante es que libere su energía en la calle para que no la líe en casa. Está claro que no puedes darle un paseo de 5 minutos a un perro y pretender que luego se porte bien y no te “redecore” la casa. En la clínica se lo contamos a los propietarios de los cachorros, que lo importante es que jueguen y se cansen en la calle.

Para eso está muy bien lo que hacemos desde hace un año, más o menos: Charlas para propietarios de cachorros. Viene un educador canino y están Conchita o Miguel Ángel, o los dos. Yo también me he quedado un par de veces porque lo que cuentan es muy útil y divertido. Además entregan información escrita de lo que se habla y, además, luego ponen algo para comer y beber.

Aunque lo mejor es lo que preguntan los dueños al final o durante la charla, porque las respuestas valen para todos. Hablan del tema de la alimentación, de los paseos, de cómo conseguir que te obedezcan -sin maltratarlos, claro- y del juego con los perros.

Tengo que buscar los apuntes, aunque recuerdo casi todo. Hay que ponerlo en práctica, así que mañana mismo cogeré un juguete Kong para enseñar a Dolsa a jugar con él.

Lo más importante es que soy yo quien tiene que tener el juguete, y se lo dejaré cuando quiera que juegue. Así será una cosa especial, ya que si lo tiene todo el tiempo no le hará ni caso. Recuerdo que dijeron que, durante unos días, debo dejárselo mientras estamos tranquilamente en casa, relajados, para que lo asocie a un momento “guay”. Luego lo recupero y lo guardo. Así varios días para que le quede claro que ese juguete mola y lo relacione con eso, con un momento placentero.

Y así, cuando me tenga que ir y dejarla sola…

Seguimos de paseo con Dolsa…

Nada, no hay forma, Dolsa solo piensa en jugar y morder todo lo que se encuentra, en tirar de la correa, pero no hace pipí ni popó, y llevamos media hora larga en la calle…Me he cansado. Nos volvemos a casa y la saco dentro de un rato, después de desayunar yo, a ver si me deja.

Uy, espera, parece que va a hacer algo…falsa alarma, está arrastrando el culo. Ya veo, parece que lleva algo colgando. ¡Es un trocito de mi alfombra! Bueno, por lo menos la echa, ya me estaba viendo operándola en la clínica. Le daré luego unos espárragos, ya me sé la teoría…Nela no era así, por lo menos no recuerdo estas cosas, era muy buena.

Ahora sí, ahora sí, se ha puesto en posición.

¡Bingo! Caca con un poco de alfombra.

Ya solo falta que haga pis, igual es mucho pedir, pero aguanto un poco, ya que tengo tiempo hoy, cuanto antes aprenda, mejor.

No me acordaba casi de que, a partir de ya mismo, tengo que levantarme una horita antes para el paseo de la mañana. A Nela la sacaba también, pero últimamente no aguantaba paseos muy largos y hacía todas sus cosas nada más salir, tenía la lección bien aprendida. A ver cuánto tardo con esta petarda en enseñarle el ABC de los perros educados.

Tengo que hacerme con ella pronto, para luego poder soltarla y que juegue con otros perros porque está como loca por acercarse a todos los que ve… Con la gente es muy simpática, busca que le digan cositas.

A mediodía también la sacaré un rato, lo que pueda, y por la noche otro paseo largo. Tengo que buscar un parque donde poder soltarla, mmm…creo que ya sé dónde.

La verdad es que echaba de menos esto, ójala pueda disfrutar pronto, jugar con ella, que no se me escape, estar con otros perros, hablar con los dueños de todas las cosas que nos pasan…es divertido y sano.

Bueno, no hace pis, así que vamos para casa. Ya estoy dentro del portal ¡nooooooooo!

-¡Dolsaaaaaaaaa! Se lo hizo nada más entrar.

No, Mayte, no hay que hacerla caso ni decirle nada. La subo, me bajo la fregona y lo limpio antes de que me vean los vecinos. Otra vez hablando sola, bueno, con la perra.

Que no haga nada en el ascensor, por favor.

Domingo 9 de Octubre

Domingo 9 de Octubre

 

¡Vaya nochecita que me ha dado!

Ha empezado mordiendo la colcha, luego mis zapatillas, y luego mis pies…mi hermana le compró una camita para ella y también la ha destrozado. Casi no he pegado ojo, bueno, un ratito que se habrá cansado de morder y nos hemos dormido las dos.

La muy gamberra ha aparecido esta mañana encima de mi cama. Mírala, así, dormidita, es preciosa.

Intentaré levantarme sin despertarla, shhhhhhhh, cuidado, aaaaaaaaaaggggggggggg, he pisado un charco, nooooooooooooooooooooo, es pis.

Por eso está tan a gusto, pffffffff. Mayte, ¡ céntrate ! Estoy hablando sola, debe ser el sueño. Menos mal que es Domingo, tengo que ponerme a trabajar con ella ya. Vamos a hacer lo que decimos todos los días en la clínica: como acaba de hacer pis, en cuanto se despierte -la voy a dejar dormir un rato- le doy el desayuno y a la calle. Luego recogeré el pis cuando se despierte, dejaré la fregona cerca.

¡ Vaya, se despertó ! Bueno, cuanto antes mejor. Por cierto, creo que la llamaré Dolsa. Me lo ha dicho mi madre, quiere decir dulce (en valenciano). Me gusta, y no se me ocurre nada mejor. A ver si hace caso.

-Dolsa, tu comida.

¡Qué tía! Es una aspiradora, en dos minutos se lo ha comido todo.

-Vamos Dolsa, a la calle. Estate quieta, que te ponga el collar.

-Brrrrrrrr (Dolsa, tirando de la correa)

Hemos llegado a la calle sin que se haga nada en el ascensor ni en el portal. De todas formas, no veo a nadie en la calle a estas horas, es que son las 9 de la mañana y es Domingo. Daremos un paseo corto, iremos hacia el portal y, cuando crea que vamos a entrar en casa, empieza el paseo de verdad.

¡Vamos allá! Mírala cómo tira, ay, paaaaaaaaara Dolsa, ¡Sit! Me mira y se sienta. No, si la tía es lista. Ha durado un segundo, pero me ha hecho caso a la primera. Vaya, ¿qué se habrá metido en la boca? Un trozo de papel de los de envolver el pan, se ha tragado la mitad, no me ha dado tiempo.

De pis o caca, nada de nada. Volvemos a casa, a ver si así piensa en hacerlo y empezamos el paseo de verdad…