Enseñándola a jugar

¡Qué bien! No había visto que me han traído un Kong, estaba en la bolsa con todas las otras cosas.

Y así, cuando me tenga que ir y dejarla sola…Pues es fácil: le doy el juguete (a cada juguete hay que ponerle un nombre, son capaces de recordar muchísimas cosas por su nombre) para que juegue y yo me voy tan tranquila. Espero que funcione…

Porque una de las peores cosas que pueden pasar es que tenga ansiedad por separación. Esto es un problema que consiste en que el perro cree que le abandonas, y lo expresa de varias formas posibles: ladrando, aullando, orinando, defecando, destrozando muebles, o una combinación de varias de ellas, vamos, un desastre.

Y no quiero que esto ocurra. Así que lo que haré es lo que he escuchado mil veces. Cuando me vaya y se quede sola, además de dejarle su juguete, no me despediré de ella para no darle importancia al hecho de irme, y cuando vuelva, si la veo muy excitada saltando y llorando, no la haré caso hasta que se tranquilice y se tumbe. Entonces será cuando interactuaré con ella y la querré como siempre. Tengo que acostumbrarme a hacerlo desde ya, aunque me apetezca achucharla antes de irme…

Vamos a desayunar entonces. ¿Dónde se ha metido, que no la oigo?

Uyyyyyyyy, ¡qué jodía! Mordiendo el cargador del móvil…pues empezamos bien el Domingo. No puede tener hambre, si ha comido como una lima. Y me está pidiendo una galleta. Ni hablar.

¡Sit! Mira, se sienta, se lo he dicho dos veces y ya lo sabe hacer.

Vamos a ver si se tumba. Voy a coger una chuche de perros que me ha traído mi hermana y, desde la posición de sentada, se lo meto entre las patas delanteras, para que agache la cabeza…casi, casi, ¡Ay, qué mordisco! Pero no me ha quitado la chuche, jejejeje. Segundo intento, jajajaja, va reculando, y se levanta. Pero yo no cedo ¡sit Dolsa! ¡Muy bien!

¡Tumba! Vamos, vamos, agacha la cabeza, vamos ¡Tachán! Prueba superada, el primer día ya se sienta y se tumba. Esta tía va a acabar hablando, como que me llamo Mayte.

Voy a dejarle su juguete con unas bolas de pienso dentro, a ver si me deja desayunar y, de paso, lo relaciona con un momento agradable.

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