Dolsa se ha hecho pis en casa

No han pasado ni 2 horas y se ha hecho pis. Claro, con lo que ha jugado y tirado en la calle, y lo que ha bebido luego en casa, no me extraña. A ver si aguanta hasta que la saque después de su comida. Lo primero es recoger el pis sin que ella lo vea, no hay que darle importancia al tema, que vea que “eso no puntúa”. Si se da cuenta que hay reacciones, tanto positivas como negativas al hecho, puede utilizarlo para llamar la atención, así que voy a encerrarla un momentito en la cocina y lo recojo, que la fregona está en el baño.

¿Será posible? Ha mordido la bolsa del pan, es un terremoto esta Dolsa.

Lo que no sé es si la voy a sacar antes o después de que comamos nosotros. Por un lado, prefiero dejarlo hecho para no tener que sacarla después de comer, no sé si me va a apetecer luego. Por otro, mejor que nos vea comer a nosotros, que vea que no le damos de nuestra comida nada de nada (tendré que recordárselo a todos en casa, por si acaso, no sea que a alguien le dé pena), luego le doy su ración de pienso y me la bajo corriendo, en cuanto que beba un poquito, para ver si acierta con el pis y la caca en la calle, en lugar del portal y de la casa.

¡Ah! Y me llevo las vitaminas que me han dado, que parece que le gustan mucho, como premio si hace algo fuera.

La verdad es que es preciosa. Debía ser una bolita de pelo cuando nació, me hubiera gustado tenerla cuando era un poco más pequeña, pero casi mejor así. Con 3 meses y dos vacunas puestas ya la puedo sacar a la calle e intentar enseñarle los hábitos higiénicos. Si hubiera venido antes me hubiera llenado la casa de “minas” hasta que la hubiera podido sacar. Mejor así, sí, seguro.

¿Sabes qué? Que es Domingo y me la bajo otra vez.

Enseñándola a jugar

¡Qué bien! No había visto que me han traído un Kong, estaba en la bolsa con todas las otras cosas.

Y así, cuando me tenga que ir y dejarla sola…Pues es fácil: le doy el juguete (a cada juguete hay que ponerle un nombre, son capaces de recordar muchísimas cosas por su nombre) para que juegue y yo me voy tan tranquila. Espero que funcione…

Porque una de las peores cosas que pueden pasar es que tenga ansiedad por separación. Esto es un problema que consiste en que el perro cree que le abandonas, y lo expresa de varias formas posibles: ladrando, aullando, orinando, defecando, destrozando muebles, o una combinación de varias de ellas, vamos, un desastre.

Y no quiero que esto ocurra. Así que lo que haré es lo que he escuchado mil veces. Cuando me vaya y se quede sola, además de dejarle su juguete, no me despediré de ella para no darle importancia al hecho de irme, y cuando vuelva, si la veo muy excitada saltando y llorando, no la haré caso hasta que se tranquilice y se tumbe. Entonces será cuando interactuaré con ella y la querré como siempre. Tengo que acostumbrarme a hacerlo desde ya, aunque me apetezca achucharla antes de irme…

Vamos a desayunar entonces. ¿Dónde se ha metido, que no la oigo?

Uyyyyyyyy, ¡qué jodía! Mordiendo el cargador del móvil…pues empezamos bien el Domingo. No puede tener hambre, si ha comido como una lima. Y me está pidiendo una galleta. Ni hablar.

¡Sit! Mira, se sienta, se lo he dicho dos veces y ya lo sabe hacer.

Vamos a ver si se tumba. Voy a coger una chuche de perros que me ha traído mi hermana y, desde la posición de sentada, se lo meto entre las patas delanteras, para que agache la cabeza…casi, casi, ¡Ay, qué mordisco! Pero no me ha quitado la chuche, jejejeje. Segundo intento, jajajaja, va reculando, y se levanta. Pero yo no cedo ¡sit Dolsa! ¡Muy bien!

¡Tumba! Vamos, vamos, agacha la cabeza, vamos ¡Tachán! Prueba superada, el primer día ya se sienta y se tumba. Esta tía va a acabar hablando, como que me llamo Mayte.

Voy a dejarle su juguete con unas bolas de pienso dentro, a ver si me deja desayunar y, de paso, lo relaciona con un momento agradable.

Ya en casa…

 Pues mejor que peor, ha hecho sus necesidades. Lo importante es que libere su energía en la calle para que no la líe en casa. Está claro que no puedes darle un paseo de 5 minutos a un perro y pretender que luego se porte bien y no te “redecore” la casa. En la clínica se lo contamos a los propietarios de los cachorros, que lo importante es que jueguen y se cansen en la calle.

Para eso está muy bien lo que hacemos desde hace un año, más o menos: Charlas para propietarios de cachorros. Viene un educador canino y están Conchita o Miguel Ángel, o los dos. Yo también me he quedado un par de veces porque lo que cuentan es muy útil y divertido. Además entregan información escrita de lo que se habla y, además, luego ponen algo para comer y beber.

Aunque lo mejor es lo que preguntan los dueños al final o durante la charla, porque las respuestas valen para todos. Hablan del tema de la alimentación, de los paseos, de cómo conseguir que te obedezcan -sin maltratarlos, claro- y del juego con los perros.

Tengo que buscar los apuntes, aunque recuerdo casi todo. Hay que ponerlo en práctica, así que mañana mismo cogeré un juguete Kong para enseñar a Dolsa a jugar con él.

Lo más importante es que soy yo quien tiene que tener el juguete, y se lo dejaré cuando quiera que juegue. Así será una cosa especial, ya que si lo tiene todo el tiempo no le hará ni caso. Recuerdo que dijeron que, durante unos días, debo dejárselo mientras estamos tranquilamente en casa, relajados, para que lo asocie a un momento “guay”. Luego lo recupero y lo guardo. Así varios días para que le quede claro que ese juguete mola y lo relacione con eso, con un momento placentero.

Y así, cuando me tenga que ir y dejarla sola…

Seguimos de paseo con Dolsa…

Nada, no hay forma, Dolsa solo piensa en jugar y morder todo lo que se encuentra, en tirar de la correa, pero no hace pipí ni popó, y llevamos media hora larga en la calle…Me he cansado. Nos volvemos a casa y la saco dentro de un rato, después de desayunar yo, a ver si me deja.

Uy, espera, parece que va a hacer algo…falsa alarma, está arrastrando el culo. Ya veo, parece que lleva algo colgando. ¡Es un trocito de mi alfombra! Bueno, por lo menos la echa, ya me estaba viendo operándola en la clínica. Le daré luego unos espárragos, ya me sé la teoría…Nela no era así, por lo menos no recuerdo estas cosas, era muy buena.

Ahora sí, ahora sí, se ha puesto en posición.

¡Bingo! Caca con un poco de alfombra.

Ya solo falta que haga pis, igual es mucho pedir, pero aguanto un poco, ya que tengo tiempo hoy, cuanto antes aprenda, mejor.

No me acordaba casi de que, a partir de ya mismo, tengo que levantarme una horita antes para el paseo de la mañana. A Nela la sacaba también, pero últimamente no aguantaba paseos muy largos y hacía todas sus cosas nada más salir, tenía la lección bien aprendida. A ver cuánto tardo con esta petarda en enseñarle el ABC de los perros educados.

Tengo que hacerme con ella pronto, para luego poder soltarla y que juegue con otros perros porque está como loca por acercarse a todos los que ve… Con la gente es muy simpática, busca que le digan cositas.

A mediodía también la sacaré un rato, lo que pueda, y por la noche otro paseo largo. Tengo que buscar un parque donde poder soltarla, mmm…creo que ya sé dónde.

La verdad es que echaba de menos esto, ójala pueda disfrutar pronto, jugar con ella, que no se me escape, estar con otros perros, hablar con los dueños de todas las cosas que nos pasan…es divertido y sano.

Bueno, no hace pis, así que vamos para casa. Ya estoy dentro del portal ¡nooooooooo!

-¡Dolsaaaaaaaaa! Se lo hizo nada más entrar.

No, Mayte, no hay que hacerla caso ni decirle nada. La subo, me bajo la fregona y lo limpio antes de que me vean los vecinos. Otra vez hablando sola, bueno, con la perra.

Que no haga nada en el ascensor, por favor.

Domingo 9 de Octubre

Domingo 9 de Octubre

 

¡Vaya nochecita que me ha dado!

Ha empezado mordiendo la colcha, luego mis zapatillas, y luego mis pies…mi hermana le compró una camita para ella y también la ha destrozado. Casi no he pegado ojo, bueno, un ratito que se habrá cansado de morder y nos hemos dormido las dos.

La muy gamberra ha aparecido esta mañana encima de mi cama. Mírala, así, dormidita, es preciosa.

Intentaré levantarme sin despertarla, shhhhhhhh, cuidado, aaaaaaaaaaggggggggggg, he pisado un charco, nooooooooooooooooooooo, es pis.

Por eso está tan a gusto, pffffffff. Mayte, ¡ céntrate ! Estoy hablando sola, debe ser el sueño. Menos mal que es Domingo, tengo que ponerme a trabajar con ella ya. Vamos a hacer lo que decimos todos los días en la clínica: como acaba de hacer pis, en cuanto se despierte -la voy a dejar dormir un rato- le doy el desayuno y a la calle. Luego recogeré el pis cuando se despierte, dejaré la fregona cerca.

¡ Vaya, se despertó ! Bueno, cuanto antes mejor. Por cierto, creo que la llamaré Dolsa. Me lo ha dicho mi madre, quiere decir dulce (en valenciano). Me gusta, y no se me ocurre nada mejor. A ver si hace caso.

-Dolsa, tu comida.

¡Qué tía! Es una aspiradora, en dos minutos se lo ha comido todo.

-Vamos Dolsa, a la calle. Estate quieta, que te ponga el collar.

-Brrrrrrrr (Dolsa, tirando de la correa)

Hemos llegado a la calle sin que se haga nada en el ascensor ni en el portal. De todas formas, no veo a nadie en la calle a estas horas, es que son las 9 de la mañana y es Domingo. Daremos un paseo corto, iremos hacia el portal y, cuando crea que vamos a entrar en casa, empieza el paseo de verdad.

¡Vamos allá! Mírala cómo tira, ay, paaaaaaaaara Dolsa, ¡Sit! Me mira y se sienta. No, si la tía es lista. Ha durado un segundo, pero me ha hecho caso a la primera. Vaya, ¿qué se habrá metido en la boca? Un trozo de papel de los de envolver el pan, se ha tragado la mitad, no me ha dado tiempo.

De pis o caca, nada de nada. Volvemos a casa, a ver si así piensa en hacerlo y empezamos el paseo de verdad…

Sábado 8 de Octubre, por la noche.

Sábado 8 de Octubre, esa misma noche

 Ahora empiezo a atar cabos. He visto a Conchita y a Miguel Ángel salir fuera de la clínica para hablar por el móvil estos días. Luego me dijo mi hermana que habían estado hablando por Internet para ver si era el momento adecuado para que yo volviera a tener una perrita, si eso me haría ilusión después de lo mal que lo pasé cuando se marchó Nela.

También hablaron de lo que les parecería a mis padres, si yo tendría tiempo para ocuparme de ella, si alguien se ocuparía de ella si yo no estoy…le han estado dando muchas vueltas a ese tema antes de decidir por mí. Han hablado de la posibilidad de preguntármelo aunque se estropeara la sorpresa, porque es una decisión muy importante para mí y la han tomado ellos…

Si todo va bien, estará conmigo los próximos diez o quince años y no es un juguete. Es mi responsabilidad. Me tengo que ocupar de ella y vamos a compartir muchas cosas, y también nuestra casa y nuestro tiempo. Por supuesto, la alegría que va a traer a mi vida no tiene precio, pero sí condicionará todas mis decisiones futuras.

Cualquier cosa que haga tiene que “cuadrar” con ella. Y tengo que pensar en un nombre. A ver si me deja dormir hoy, que está mordiendo la colcha…

Sábado 8 de Octubre, por la tarde.

Sábado 8 de Octubre, esa misma tarde

 ¡ Ya era hora ! Acaban de volver mi madre y mi hermana, y no llevan bolsas…¿ no se iban de compras ?

Ya son las 9 de la noche, no sé qué habrán hecho todo el día. Y a los 5 minutos llaman a la puerta, mi madre va a abrir y preguntan por mí. Veo a Miguel Ángel, a sus dos niños, y a Conchita con una perrita en brazos con un lazo rojo. ¡Ese era el secreto! Una perrita para míiiiiiiiiiiiiiiiiiiii !!!!!!

Es preciosa. Lo primero que voy a hacer es quitarle el lazo rojo, no sea que se lo coma.

¡ Madre mía, la que se me viene encima ! Me tengo que organizar, bueno, eso lo pensaré luego. Y no tiene nombre todavía…también lo pensaré más tarde. Ahora lo que quiero es abrazarla, estrujarla, es una monada, aunque tiene cara de bichejo. ¡ Aaaaaaaayyyyyyyyyyyy !¡ Me acaba de morder la nariz ! Y me chupa la cara, creo que haremos buenas migas.

Me dicen que era la más movida que había en la protectora, no me extraña. Lo que han hecho es quedar con mi madre y mi hermana a la salida de la clínica para ir a buscarla, la han revisado para asegurarse de que no tenía ningún problema clínico serio, le han puesto el chip, la han desparasitado, y han venido a casa a traerla.

Y yo estaba tan tranquila en casa leyendo.