El paseador canino

-Hombre, papá, si estás tú en casa podrías hacerme el favor y bajarla.

-Que se encargue mamá, bueno, ya lo hablaremos.

-A ver, papi, lo suyo es que esta gente venga cuando no haya NADIE. Como eso sí que lo puedes saber con una semana de antelación, les pedimos que vengan cuando no podáis vosotros. O si quieres, vosotros le dais los paseos cortos para que haga sus cosas por la mañana y al mediodía, y que ellos le den el paseo largo de por la noche para que juegue, que corra y que esté con los amiguitos. Así me ahorro algo de dinerillo…

-También quería hablarte de eso. Sabes que te tienes que encargar de ese tema, de sus gastos.

-Ya, pero tampoco es mucho. Ten en cuenta que a mi me lo dejan a precio de coste todo, y algunas cosas ni eso, no me las cobran.

-Qué suerte, a mi no me hacen ningún descuento en el trabajo. Debes portarte bien con ellos. ¿Te tratan bien?

-Sí, a ver, tienen sus cosas, como todo el mundo, pero creo que somos un equipo y nos ayudamos en todo. Conchita y Miguel Ángel están pendientes de mí, me consultan cosas que tendrían que decidir ellos, pero les interesa lo que yo tenga que decir, aunque no les diga nada, pero si lo digo me escuchan.

Miguel Ángel está más pendiente de hacer cambios y Conchita le para los pies muchas veces, es gracioso ver cómo discuten. Al final se ponen de acuerdo casi siempre.

-¿No se enfadan? Todos los matrimonios discuten, a ver, no me lo creo.

-Bueno, alguna pelotera tienen, pero nada grave. En la clínica se complementan bien, cada uno se ocupa de cosas diferentes…

-Nos hemos desviado del tema. Te decía que tienes que ocuparte tú del tema pasta.

-Ya, no te preocupes, si yo apenas gasto nada, ya lo sabes. No hay nada mejor que Dolsa para mí, gastaré lo que necesite.

-Pues ya sabes, paseador. Debe de ser un trabajo bonito ¿no?

-Bueno, para mí cualquier trabajo con bichos me encanta. Qué pena no haber sacado nota suficiente para hacer veterinaria…

Guardería para gatos

-Eso ya lo hay aquí.

-No, no entiendes. No hablo de una residencia, hablo de un local comercial donde dejas el gato para que no esté solo en casa mientras estás trabajando, o cuando te vas de viaje.

-¡Halaaaaaa! Qué buena idea.

-Sí, los gatos están sueltos por todo el local, que está lleno de sitios para subirse, juguetes, y se lo pasan bomba.

-¿No se escapan?

-No, también tienen puerta de seguridad doble. Lo tenían bien montado.

-Pero puede ser peligroso ¿no? Imagínate que uno está enfermo y están todos jugando por el mismo sitio…se pegarían las enfermedades víricas, los parásitos, etc.

-De eso nada. Antes de aceptar a tu gato, tienen una entrevista personal contigo en la que tienes que llevar su cartilla de vacunaciones y desparasitaciones en regla. Si no, no te dejan llevarlo.

-Entonces me parece una idea estupenda, Laura. Estos americanos hacen cosas muy raras a veces, pero otras son raras y están bien, jajajaja

-En realidad la propietaria era inglesa, aunque llevaba varios años viviendo en Nueva York.

-Eso me cuadra más…perdona… ¡Nooooooooooo! ¡Dolsaaaaaaaaaa! Mierda, ya se ha metido en el charco. ¡Ven aquí! Ya me parecía que llevaba demasiado tiempo sin hacer de las suyas. Mira como viene. Pffffff…va a ir a la bañera, pero ya mismo. Te tengo que dejar, Laura. Otro día me cuentas más cosas de tus viajes, qué envidia me das.

-Eso está hecho. Tengo la suerte de tener un padre piloto, me salen los viajes tirados de precio, lo tengo que aprovechar.

-A ver si me consigues un vuelo baratito, aunque sea a Mallorca, jajajajaja

-Oye, pues voy a intentarlo. Mallorca es preciosa, podríamos ir juntas, un viaje de chicas, jejejeje.

-Sería estupendo, cruzaré los dedos. Me voy a bañar a esta cochina, creo que Lucas también se ha manchado cuando Dolsa se ha sacudido, lo siento.

-No te preocupes. Como es pequeño, le baño en un pispás.

-Ok, nos vemos, Laura. Ya me contarás si lo consigues, lo del viaje…

-Hasta mañana, Mayte, ya te contaré.

En Manhattan, NYC

-Mayte, como te decía, hay cosas más alucinantes aún.

-Cuenta, cuenta.

-Bueno, además de que la gente respeta los parques…

-¿Qué quieres decir?

-Lo que quiero decir es que, si acaban de plantar el césped, o lo acaban de segar, ponen un cartel de “prohibido pisar” y a NADIE se le ocurre poner el pie en esa zona.

-Imagínate aquí, da igual lo que pongan en los carteles.

-Sí, Mayte, la gente es muy guarra, hay de todo en el césped.

-Y ¿qué más?

-Pues paseando vi una tienda de chuches para mascotas.

-¿Cómo? Te refieres a una pajarería ¿no?

-No, no, me refiero a una tienda de chuches. Las compras al peso, como en los cines. Para perros y gatos. Tienen de todo lo que te puedas imaginar, y también lo que no.

-¡Qué pasada!

-Y también había una tienda de animales…pero ¡qué tienda! Camas alucinantes, cochecitos de bebé para perros, para llevarlos cuando son viejecitos o muy cachorritos, edredones superchulos, todo tipo de juguetes para perros y gatos, había unos educativos que tenían muy buena pinta.

-De esos tenemos en la clínica, hemos traído unos para gatos que están fenomenal. Hay uno que es como un laberinto.

-No entiendo, Mayte.

-Sí, es un laberinto donde pones la comida y hay agujeros para que el gato meta la pata y empuje las bolas de pienso.

-O sea, que si no se lo curra, no come.

-Jajaja, sí, así es, pero te aseguro que se las ingenian para comer. Así se entretienen y comen menos. Son juegos “intelectuales”, ideales para gatos caseros y que juegan poco.

-Deben ser parecidos, pero no veas qué bonito estaba todo puesto. Pero me falta lo mejor.

-Tú dirás, estoy flipando.

-Una guardería para gatos.

-¿Cómooooo?

-Lo que oyes. Una guardería para gatos.