Hace muchísimo viento esta mañana. Empezó anoche, lo oía silbar cuando me acosté, pero, a pesar de todo, he dormido bien y me he levantado descansada. Me tengo que ir a trabajar, abrimos a las 10.
Me encanta lo que hago -soy auxiliar veterinaria- y trabajo muy cerca de mi casa, llego andando en 5 minutos. No tengo que madrugar demasiado. Creo que mis jefes y mis compañeros están contentos conmigo. Por lo menos así lo dicen en público y en privado. Soy una persona afortunada, con todo el paro que hay en este momento…
Estoy todo el día con perros y gatos, ayudando a curarles, haciendo análisis, en el quirófano, atendiendo el teléfono, los pedidos. Trabajamos mucho, pero lo pasamos bien. Casi todos los que tienen animales -por lo menos los de perros y gatos, que son los que tratamos en la clínica- son gente encantadora, cariñosa, simpática.
De verdad, yo creo que seguiría con animales aunque me tocara la primitiva y no tuviera necesidad de trabajar. Cuánto echo de menos a mi perrita, hace algo más de un año que se fue…
