Semanas más tarde…

Dolsa está haciendo grandes progresos en la calle. Va junto a mí siempre, obedece, la veo muy contenta y eso me hace feliz. Sigue estando muy pendiente de los demás perros, es normal, en esos casos sí que intenta ir a jugar aunque yo le diga que se quede.

¡Y cómo ha crecido! Ya no tiene ese andar tan desgarbado de cuando era cachorrita. Tiene casi 5 meses y está preciosa. Aunque de vez en cuando hace alguna de las suyas.

Sin ir más lejos, ayer, en casa.

Volvíamos de nuestro largo paseo de la tarde, había jugado con sus amigos, corrido todo lo que quiso, venía bien cansada. En esos casos, lo mejor es que no tenga acceso inmediato al agua al llegar a casa. Una ingesta grande de agua, unido a los gases que ha tragado con el ejercicio puede hacer que, al cenar, se produzca una torsión de estómago. He visto alguna y es muy, pero que muy grave. Y los Pastores Alemanes son raza predispuesta, aunque Dolsa no sea pura. Así que la dejo que se calme, descanse un rato y luego le ofrezco el agua, y más tarde su cena.

Pero surgió un imprevisto y, claro, no pude evitar lo que ocurrió.

Hoy toca baño

Hoy toca baño…¡vaya día que llevo!

Hay que ver como se ha puesto de barro Dolsa, qué asco…y cómo huele a caca, debe haber pisado una o se ha rebozado, no quiero ni pensarlo. Menos mal que siempre me bajo a la calle con toallitas húmedas, varias bolsas para la caca, kleenex…llevo de todo.

A ver, le limpio las patas con las toallitas porque parece que esto es caca, puajjjjj.

-Quieta Dolsa. Muy bien, no, no te sientes…pobrecita, no sabe lo que quiero. Muy bien, muy bien, dame la otra pata…eso es.

Bueno, ya he quitado lo gordo, ahora a casa para bañarla.

Haremos lo que decimos siempre en la clínica. Para no dejarme la espalda y, sobre todo, para que no se asuste -es su primera vez- me meteré DENTRO DE LA BAÑERA con ella para bañarla. Vamos al baño.

-Ven Dolsa, muy bien. Siéntate mientras me quito la ropa.

Así es más fácil, me meto dentro, la baño y luego me ducho yo.

-Sube Dolsa, no, espera que te coja, que si no te resbalas. Siéntate…muy bien.

Cojo la ducha de teléfono, templo el agua y empiezo por el cuerpo y las patitas. La cabeza la dejo para el final, ya veremos qué tal se nos da.

Ya la tengo mojadita, así que cojo el champú para pelo largo y liso que me he traído y la enjabono todo el cuerpo menos la cabeza. Estos champús no hacen espuma, y hay que dejarlos actuar 5 minutos antes de aclarar…creo que le voy a dar dos manos de champú, está chorreando agua casi negra, puajjjjjjj.

Parece que le está gustando, le echo el agua para aclararla y…efectivamente, necesita otra mano de champú.

-Muy bien Dolsa.

-Wrrffff, wrrffff

Huy, quiere jugar.

-No Dolsa, no. Sienta. Muy bien.

Mira, le gusta. Normal, le estoy dando un masaje que no veas, a mí también me gustaría, no me extraña. Otra vez la aclaro y vamos con la cabeza. Abro el grifo en lugar de la ducha y con las manos la voy mojando…jajajajaja, qué cara se le ha quedado.

-¡Ahhhhhhh!, no te sacudas…

Me ha empapado, menos mal que me quité la ropa. Bueno, le froto el cuello y lo que me deje de la cabeza, la verdad es que se está portando fenomenal. La aclaro con las manos cogiendo el agua del grifo, mmm, voy a intentarlo con la ducha, con poca presión, que no le entre jabón en los ojos…estupendo, no le importa.

Ya está bañada, se me ha dado muy bien. Ahora a secarla…¡mierda! No cogí las toallas.

-¡Mamáaaaaaaaaaaaaa!