El monólogo de Dido sobre el Camino

Ya me parecía a mí que esto no era normal, que la gente no anda 29 km porque sí. Lo hace para fastidiar al prójimo. Por más vueltas que le doy, no lo entiendo. Andar por andar, y ya está. Si no supiera andar, todavía lo entendería, necesitaría entrenamiento. Pero a los humanos hay que verlos: el que no lleva un brazo en cabestrillo, lleva una sandalia con una férula porque se ha torcido la trócola. Rodilleras llevan 2 de cada 3, bastones para andar (de madera o de montaña) casi todo el mundo. Realmente, gente que anda normal y no cojea, bien poca. Yo creo que es una competición de paralímpicos.
Es lo típico que uno le pregunta a otro que vuelve del Camino y le dice:
-Oye, ¿ qué tal la experiencia ?
Y el que ha vuelto cojo y dolorido, en lugar de decirle la verdad y contarle sus penas, se ve en la obligación de mentir para justificar su error, y le contesta:
-Bueno, bueno, bueno, una experiencia increíble. Creo que nadie debería morirse sin hacerlo. Estoy seguro que repetiré la experiencia más tarde o más temprano. Además, conoces mucha gente.
Claro que conoces gente. Pero seamos sinceros. ¿ A quién le gusta que le adelanten y le saluden, y que le digan “buen camino” ? Es como si te dicen: te estoy adelantandoooooo, inútil, fastidiateeeeeeeeee. Sí, tu esperas que, más tarde o más temprano, si es un ser humano, tendrá que parar a beber o a comer, y entonces….le pegas una pasada sacando fuerzas de donde no tienes para dedicarle tu mejor sonrisa y devolverle el “buen camino” de palabra y el “ahora te fastidias tú” en el pensamiento.
Mis papis me dicen que cada unos tiene sus motivaciones: para ellos, consiste en superar en familia, juntos, situaciones de esfuerzos físicos, contratiempos, dificultades varias, y que eso les hace más fuertes. Para otros, el motivo es religioso. Otras personas aprovechan el viaje para meditar sobre su vida, otros para conocer gente…pero como yo soy un perro, no entiendo nada.
A mí me gusta buscar topillos, o jugar con los pocos perros que me encuentro por el camino. La mayoría de los que veo están encerrados en pequeñas perreras al sol, ladrando todo el tiempo si se acerca alguien. Me asustan mucho porque les veo enfadados porque me acerco yo -que solo quiero jugar- pero, sobre todo, me ponen triste. Tiene que ser horrible estar encerrado todo el día en una jaula de 2 por 2, sin más compañía que tu vecino de la jaula de al lado, sin poder jugar ni correr. No entiendo por qué hacen esto algunos humanos.
El caso es que en la etapa de hoy, que ha empezado en Logroño y ha acabado en Nájera, me he aburrido mucho porque ha sido muy monótona. Solo hemos atravesado campos de vides, que da unos frutos para hacer el líquido ese que parece sangre, y poco más puedo contar. Bueno, sí, que estoy muy bien cuando me duermo encima de mis papis.

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Qué gustoooooo !

Ojalá mañana me encuentre más amiguitos en el camino. Me voy a dormir, que ya está bien para un perrito pequeño que tiene que andar mucho. Buenas noches a todos.

3 pensamientos en “El monólogo de Dido sobre el Camino

  1. Dido , lo que estas aprendiendo , cuanto te hubiera gustado dejar libres a los perritos que estaban en las jaulas.
    Me parece que te quedaras sin probar ” ese liquido rojo que parece sangre ”
    Estas muy guapo en la foto,.
    Abrazos para todos.-

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